7.2.12

jeroglífico


Nadie me ha vuelto a contar nada sobre ti, es como si te hubieses esfumado como el humo de un cigarrillo o que te hayas perdido de este mundo desconfiando de todo y de todos, sin querer que nadie sepa y por eso me estoy yo preguntando qué ha sido de ti. Tal vez esta carta sea un simple absurdo más de los que suelo cometer porque, entre otras cosas, ni siquiera sé a qué dirección voy a enviar la epístola, lo haré a casa de tus padres supongo, la segura, como solías decir. Parece extraño que a veces queramos contactar con quienes nos han dejado atrás en sus vidas o hayamos dejado sin querer, con los mismos días que vienen, otras cosas se van yendo, como parte de nuestras vidas, como estas amistades que mueren por inanición, por un mal mantenimiento del cariño y el despiste continuo de las mentes, ocupadas en otros menesteres, en nuevas caras o costumbres.
Finalmente fui a Egipto, como siempre había soñado, lo que no significa que aquel viaje fuese un sueño porque resultó ser duro por el calor de agosto, la única fecha que pude barajar en mi calendario gobernado por el trabajo. Cuando vi las pirámides no podía creer que fuesen de verdad, y toqué sus piedras gigantescas, esas que algunos afirman que fueron desplazadas hasta allí por naves extraterrestres, ¿te acuerdas cuando nos reíamos con eso?...me acompañó mi pareja, con quien comparto, entre otras muchas cosas, mi afición por las antiguas civilizaciones.
Me gustaría saber tantas cosas…si decidiste ir al final a Mongolia, como solías decir que harías, si superaste aquellos miedos que te consumían y te impedían dar los pasos que necesitabas para romper con tus cadenas dichosas, las mismas que te mantenían donde no querías estar, como nos pasa a muchos, con la diferencia de que tú no te resignaste nunca. Me imagino que sí, que con esa fuerza que de pronto brotaba de ti y nos dejaba a todos perplejos, desplegaste tus alas y dijiste adiós a todo para empezar de nuevo. Bueno, siempre le he dado vueltas a esa expresión, “empezar de nuevo”, es imposible supongo. Una vez que has vivido lo suficiente como para saber qué significa estar vivo, resulta absurdo pensar en borrar todos esos recuerdos que en el fondo te van haciendo a ti mismo, me imagino que empezar de nuevo es darse una oportunidad para, a pesar de lo ya vivido, intentarlo de manera diferente a la conocida, a la aprendida, a la que a veces te ata porque nos agarramos a lo que sabemos y lo demás es un riesgo. Pero si fuese así, si saltaste tus muros y lograste pasar a ese lado salvaje donde está todo por explorar, enhorabuena, eres valiente.
No pienses que de otro modo te llamo cobarde, sólo que intuyo que estás lejos, muy lejos.
Sea como fuere siempre serás esa persona libre, libre aunque arrastres hierros que te atan los pies, libre porque tu espíritu así lo ha demostrado en todo momento, valiente porque te atrevías a ser tú ante cualquiera, donde estés me rindo ante tus alas, compañeras inseparables de la victoria.

2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Me pregunto yo cómo se puede escribir asi de bien y dejarlo encerrado en un blogg...

1:13 p. m.  
Blogger Carmina ha dicho...

magnifica reflexion de la realidad, reflejo de lo que sin duda somos y en muchos momentos sentimos.

1:29 a. m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal